Coherencia: Del estrés a la paz interior

Por Quetta Sosa




Vivir estresados por los ritmos dinámicos y cambiantes de nuestra vida es algo que se ha normalizado. Ya no percibimos el impacto que el estrés tiene sobre nuestra salud y nuestra capacidad creadora; vivir un estilo de vida acelerado nos separa de nosotros mismos y se apaga nuestro potencial.


Cuando nos estresamos suceden internamente un sin fin de cambios bioquímicos que afectan el ritmo cardiaco, la presión arterial. Estos cambios en la química del cuerpo provocan contracturas musculares, dolores de cabeza, cambios en el estado de ánimo, trastornos digestivos y mucho más en todos los órdenes del ser.


Cuando consultamos a un médico, tiende a enfocarse en los síntomas y tratarlos con medicamentos, dando, así, poca importancia al estilo de vida que los causa. En mi experiencia pocos médicos exploran los estresores o la forma en que respondemos a nuestras circunstancias de vida. Los médicos normalmente no ofrecen estrategias que podemos implementar en nuestro día a día para gestionar de manera más orgánica el estrés que vivimos y para recuperar la salud.


Enfrentar, por ejemplo, enfermedades, separaciones, pleitos constantes, carencias económicas, ausencias, pérdidas de seres queridos, cambios, incertidumbre y el sin fin de retos que ha traído la pandemia, es sin duda experimentar estrés.

Cuando estamos cargados de cortisol, nuestra manera de relacionarnos cambia; a veces las relaciones se vuelven hostiles porque no estamos dispuestos a convivir y toleramos poco. Nuestra comunicación también se modifica porque estamos más sensible, quizás silenciosos o irritables, con pensamientos compulsivos y recurrentes sobre nuestros problemas que nos impiden escuchar y comunicarnos de manera diferente.


Las necesidades de vinculación también se transforman porque muchas veces necesitamos enfocarnos en la supervivencia o la solución de lo que nos apremia en ese momento. La intimidad, la colaboración o logro no las vivimos de la misma manera, y todo esto afecta nuestro modo de relacionarnos con el mundo y de responder a sus demandas. Esto, a veces, trae también una relación con nosotros llena de juicios, de pesadez, de esfuerzo e insatisfacción, de la cual podemos no saber cómo salir o superar.

Las últimas investigaciones sobre neurocardiología dicen que el corazón, como el estómago, y quizás como todos los órganos del cuerpo, tienen unas neuronas similares a las del cerebro que son capaces de captar información e interpretarla, de darnos un “saber” sobre el entorno y la vida.


En el caso, las neuronas del corazón se llaman “neuritas sensitivas” y al parecer con cada latido del corazón emitimos un electromagnetismo al ambiente cargado de información acerca de cómo nos sentimos. Ese mismo electromagnetismo podemos captarlo a su vez de otras personas. Lo interesante de todo esto es que, en esta retroalimentación, constantemente estamos alimentando al ambiente con nuestras emociones y siendo alimentados por el medio que nos rodea, de ahí que Bruce Lipton afirme que nuestro ambiente es la causa de enfermedades como el cáncer o la diabetes.


Pero ¿qué podemos hacer para cambiar esta situación en medio de una crisis mundial? ¿Cómo podemos gestionar nuestro estrés y evitar perder la salud, las buenas relaciones y nuestra capacidad de logro?


Practicar coherencia cardiaca es una estrategia sin duda que reditúa en la salud integral. Cuando realizamos conscientemente unos cuantos minutos de conexión con nosotros mismos respirando, sintonizados con nuestro corazón, sintiendo emociones elevadas como la gratitud, el amor incondicional o la unicidad, nuestro corazón toma un ritmo cardiaco diferente y comienza a crear patrones electromagnéticos que retroalimentan al ambiente con dicha información.


A la par, nuestro cerebro capta esa información mandando la señal a todo el cuerpo para generar las hormonas requeridas y suscitar esos estados de bienestar y salud que estas emociones intencionadas demandan, creando con ello un patrón de coherencia entre el corazón y el cerebro.


Cuando existen estos patrones de coherencia, surge una alineación general del cuerpo y un estado de conexión con algo más grandioso a nivel cuántico o energético. Nos sentimos conectados con una fuente de paz y bienestar que nos infunde esperanza, que nos dota de inspiración y se nos abren canales de creatividad activándose recursos que solo pueden surgir cuando estamos en estados amplificados de consciencia, como el que logramos con la práctica de la coherencia cardiaca.


Realizar esta práctica durante el día, pero principalmente por las mañanas, es una forma de crear el día y de potencializar nuestra capacidad para conectar con las posibilidades disponibles para nosotros.


Cuidarnos es algo que podemos implementar con facilidad en cualquier momento, sobre todo cuando se trata de buscar un espacio interior siguiendo la respiración para conectar con el corazón.


Saber que podemos influir en el ambiente que nos rodea y que el ambiente que nos rodea nos retroalimenta en todo momento, es una posibilidad que nos mueve a preguntarnos ¿Cómo me gustaría que fuera mi vida? ¿Cuál es la huella que quiero dejar en mi paso por el mundo? ¿Cómo estoy retroalimentando a los demás con mi simple presencia?


Si tan solo tomamos consciencia de este nuevo paradigma de la epigenética: “El ambiente es el que crea las enfermedades”, ¿Cuál es la contribución que estoy haciendo para eliminar el cáncer, la diabetes y el cúmulo de enfermedades que hoy invade al mundo? ¿Cómo puedo vivir una vida moderna y manejar mi estrés respondiendo exitosamente a las demandas que se me presentan? Es posible que te hayas planteado este y otros cuestionamientos. Tal vez, aún no descubres cuántas herramientas hay desde la consciencia, desde tu propio ser, al alcance de tu mano.


Mi programa “Accediendo al potencial infinito del corazón” es una de estas herramientas que fortalecerá el músculo de tu consciencia. Este es un reto de 20 días, en audios, que ha sido diseñado para tomar consciencia del poder que tienen nuestro cerebro y nuestro corazón juntos, transitando del estrés a la calma.


Un video de HeartMath Institute® para tu conocimiento

https://youtu.be/QdneZ4fIIHE


https://linktr.ee/quettasosa



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