¿CÓMO RECONCILIARTE CON TU PASADO?

Cuando el pasado está cargado de dolor y no podemos soltarlo para vivir la vida que tenemos


Quetta Sosa




Reconciliarte con el pasado cuando se han tenido muchas situaciones difíciles y dolorosas, para algunas personas, parece una misión imposible de lograr. Algunas veces los recuerdos que tenemos por los eventos vividos se agolpan, causando un sufrimiento extendido a lo largo del tiempo, haciendo que las circunstancias actuales que se enfrentan sean más complejas de sobrellevar al no poder ejecutar una respuesta emocional más adecuada.

En algunas ocasiones el pasado deja huellas irreversibles sobre el cuerpo, el estilo de vida, separaciones que la muerte marca determinantemente, pérdidas económicas que resultan cargas insostenibles y mil cosas más que podrían justificar el elegir quedarnos atascados en el pasado.


Pero permíteme preguntarte, ¿Cuál es tu ganancia de mantener el pasado, nublando tu presente? ¿Cuál es el valor de vivir tu tiempo actual en asuntos que ya terminaron y que no volverán más, aún cuando sus consecuencias estén ahí?

Enfrentar la vida con las consecuencias que nos deja, es actualizar la vida a lo que es ahora. La vida siempre nos va a confrontar con sus eventos, nos va a dejar huellas o cicatrices profundas, visibles o no, pero que, si las miramos bien, nos reconfiguran a ser una nueva persona.


Mi punto de vista es que nada ni nadie te roba la elección de cómo quieres responderle a la vida. Es inevitable que la vida sea como es, que los eventos que no están en nuestras manos sucedan, nos sorprendan y nos caigan como una avalancha demoliendo toda nuestra fortaleza y nuestra esperanza.


Mi primera recomendación con este tema es mirar nuestra vida con honestidad, y como ejercicio, escribir o grabar notas de voz con duración de 20 minutos por día, para relatarnos a nosotros mismos esos hechos. Ser lo más objetivos que podemos para recapitular lo que hemos vivido, tratando de describir hechos, después qué sentimos ante lo vivido y finalmente qué pensamos de nosotros. Este pequeño y sencillo ejercicio, suele darnos distancia al poner fuera de nuestra cabeza lo que nos atormenta, ya sea escribiendo o hablando, muchas veces vamos reconstruyendo la experiencia y desahogando la tensión interna de no comprender, nos permite poder afinar qué es exactamente lo que nos atora con el pasado.


Cuando tengas más claro qué te mantiene en el pasado, pregúntate honestamente: ¿Qué ganancia tengo por mantener esto en existencia? Y contesta de corazón para ti mismo, cuál es esa ganancia. A veces, es una forma de protegernos por miedo, otras es una manera de justificar alguna incapacidad que creemos tener, otras más es una manera de castigar a otros por lo que creemos que nos deben o lo que merecen ante lo que han hecho, el punto es, darte cuenta si ese precio vale la pena por todo lo que te estás perdiendo al sostenerte en el pasado.


También te invito a realizar un inventario de quién eras antes de y quién eres ahora. Solemos cambiar cada día, a veces cada hora, y sin duda, eventos fuertes nos tocan y nos derrumban, no podemos seguir siendo los mismos, solo intenta reconocer quién eres ahora. Si eres la persona que en verdad te encanta ser y eres la mejor versión de ti, felicidades, toma nota de cómo llegaste a ser esa persona. Pero si no es así, pregúntate: ¿Quién quiero ser ahora? Siempre puedes volver a comenzar, es tu elección y nadie puede quitarte ese permiso de ser tu mismo y de actualizar quién quieres ser, en quién te quieres convertir y crear un plan de acción para convertirte en la persona que deseas.


Tal vez reconozcas que necesitas hacer cambios después de este balance: dejar ir personas de tu vida, abrir la puerta a nuevas actividades y nuevos conocidos que traigan otra visión de la vida, hacer cambios en tu espacio, depurar pendientes, cerrar ciclos diciendo adiós, terminando trámites, concluyendo tareas, observando los viejos hábitos que te llevaron a lo vivido, eligiendo diferente. Establece tu plan de acción y ajústalo a tus verdaderas capacidades y habilidades actuales, y también establece, acciones para crecer en aquellos aspectos que identificas que aún no tienes. Todo el tiempo estamos aprendiendo, la mejor manera de caducar en esta vida, es dejar de aprender, así que asómate con curiosidad a que nuevas habilidades y conocimientos podrías adquirir ahora que si lo hicieras, te permitirían recomenzar en un lugar diferente frente a la vida.


Dar entrada a lo nuevo nos enciende la esperanza, nos conecta con posibilidades por descubrir y nos reta a seguir creciendo, pero seguramente también nos expone a enfrentar temores, miedos profundos a que se repita, a que vuelvas a salir lastimado, a perder, a llorar o incluso a morir. Si reconoces esto, abraza tus miedos, la manera más efectiva de disolver un temor es enfrentándolo, volviendo a tomar camino para confirmar que muchas veces las fantasías catastróficas son más grandes que la verdadera experiencia. Habla con tu pasado, escríbele una carta a tu vida pasada, a ti mismo, a las personas involucradas, una carta que no darás, pero que servirá para decir te dejo ir, te he temido por tanto tiempo y me has mantenido en la prisión de la inactividad, pero hoy elijo liberte y liberarme, te dejo ir, te dejo atrás, te suelto para abrazar mi vida como es hoy, para recomenzar. Gracias por tus enseñanzas, por la oportunidad de crecer, hoy elijo más de mi y de la vida y te perdono, osea, borro la manera errónea de verte y de relacionarme contigo, hoy elijo ser feliz.


La lista de acciones por incorporar puede seguir sin duda, y dependiendo de la profundidad del tema y de lo afectado que estés, te invito a buscar ayuda de un profesional para que, con su acompañamiento, des los pasos que no te atreves, pero sin duda, creo que con estas pequeñas pero poderosas acciones, comenzarás a ver florecer en medio de las cenizas, nuevas esperanzas.


Elige tu vida por encima de cualquier otra, y no significa anula las otras, sino, conecta contigo, escúchate, entiéndete, suéltate de todo aquello que no suma y resta miedos, multiplica tus alegrías, comparte tus sueños, vuelve a atreverte a amarte por sobre todas las cosas, para entonces, darte a los demás desde un lugar apreciativo de quien en verdad eres.


El pasado es un gran maestro si eliges mirarlo así, si tomas de él todas las enseñanzas y capitalizas lo que te deja. Pero el pasado no existe más, solo pervive en tu imaginación porque el único tiempo real que tienes para vivir, es ahora, y mañana hoy será tu pasado y en la medida que tu lo permitas, la causa de tu futuro, si no aprender a elegir cada día crear tu vida y soltar lo que no te lleva al rumbo que has determinado de cómo te gustaría que fuera.


Elige vivir, elígete por sobre todo y elige mirarte con amor, respeto y honor, porque has tenido una gran batalla que enfrentar para estar vivo y hoy, puedes reconocerlo y recomenzar.

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